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Cómo lograr bibliotecas digitales más inclusivas

Esta es la primera entrega de una serie de artículos donde refrescaremos algunas buenas prácticas de accesibilidad y usabilidad para bibliotecas digitales y que te orientarán desde el momento mismo de la planificación del servicio.

Ten en cuenta que si bien estas prácticas están dirigidas a los y las profesionales de información, es buena idea que las compartas, o al menos se las comuniques al equipo que debes conformar con los profesionales informáticos, que suelen ocuparse de la instalación, configuración y mantenimiento de la biblioteca digital a nivel institucional. (Es más, estos conceptos de calidad digital se complementan con los que provienen de la informática).

Aun cuando algunas de estas buenas prácticas te parezcan obvias, préstales su atención pues de su aplicación dependerá lograr una biblioteca digital realmente inclusiva –accesible– y con una interfaz amigable, simple de utilizar y que brinde las experiencias de usuario más atractivas y memorables posibles.

Son muchos y muy diversos los aspectos a observar. De ahí que, los agrupemos en buenas prácticas generales o globales, buenas prácticas para aplicar sobre los recursos, en los formularios, a las interfaces de búsqueda y recupero y buenas prácticas para favorecer la interacción de/con los usuarios.

Comenzaremos hoy con algunas buenas prácticas generales o globales. Para ello te aconsejamos que si te dan participación en la elección de la plataforma, trata que seleccionar aquella que reúna la mayor cantidad de estas características:

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