¿Qué implica la calidad en un recurso digital de biblioteca?

La calidad de un producto o servicio digital depende de varios y diversos factores. De modo general, se puede decir que un contenido digital es de calidad cuando está hecho a la medida de la institución y los usuarios, puesto que:

  1. responde a las necesidades de los usuarios
  2. se ajusta a los objetivos de la institución que lo ofrece
  3. se alinea con la identidad y la marca institucional
  4. construye y provee buenas experiencias
  5. fideliza a los usuarios

Vale decir, que un contenido digital se considera de calidad cuando:

  • es útil y funcional: lleva al cumplimiento de un objetivo (institucional o de los usuarios) de manera accesible y usable (o amigable, como también se le dice). Básicamente que satisfaga alguna necesidad sin complicaciones
  • es distintivo: nos identifica como institución, tiene “nuestro sello”
  • es ecológico: produce la menor “basura informacional” posible. Quizá suene crudo o exagerado, pero es la realidad. La tendencia actual es reducir la generación/emisión de desechos y lo digital no escapa al asunto, cuanto menos huella de carbono dejemos, mejor. Por ello, se recomienda producir contenido digital reciclable, compartible, reutilizable y adaptable sin perder la eficiencia y la calidad
  • tiene una misión o sea, persigue un propósito y responde a una necesidad de información, comunicación, formación o educación, según el propósito y el carácter de la institución y la comunidad que atiende.

Como se observa, las propiedades accesibilidad y usabilidad están implícitas en todos los puntos mencionados. Sin embargo, para poder aplicarlas en la confección de un recurso digital es necesario previamente tener un conocimiento claro y preciso de al menos estos cuatro aspectos:

  1. la institución (misión, políticas, objetivos, recursos)
  2. los usuarios o destinatarios (características, necesidades, preferencias),
  3. el contexto social, económico, cultural, de conectividad e infraestucturas
  4. y por supuesto, las tecnologías específicas que se emplearán en la elaboración y en la utilización/manipulación del recurso.

Para orientarnos en la calidad digital contamos actualmente con varias normas, directrices y recomendaciones que si bien no todas refieren a las bibliotecas y sus recursos, son igualmente aplicables:

Y aquí en Argentina:

Por supuesto, los ya clásicos y aún vigentes, 10 principios heurísticos de usabilidad de Jakob Nielsen.

Si el tema interesa, en la sección Bibliografía de este sitio propongo algunas lecturas para profundizar. ¡Adelante! Todo tuyo, este blog es para disfrutar y aprender…

¡Hasta la próxima!

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